Diagnóstico y tratamiento de la hernia inguinal / umbilical

La hernia inguinal es una de las patologías de pared abdominal más frecuentes.

La hernia inguinal no es algo “que se rompió” sino más bien un bulto o masa en la ingle que se forma como consecuencia de la debilidad de las capas que forman la pared abdominal, con protrusión del contenido intraabdominal a través del defecto de la pared. La hernia directa se produce por el debilitamiento de la pared posterior del canal inguinal que facilita la protrusión del contenido abdominal. La hernia indirecta se forma a lo largo del cordón espermático o el ligamento redondo dentro del canal inguinal. La hernia crural pasa detrás del canal inguinal y protruye a lo largo del trayecto de los vasos femorales.

Es muy frecuente, que cuando la hernia se está “iniciando”, solo notemos dolor en la región inguinal y sin apreciar bulto. El dolor aumenta con el ejercicio y mejora con el reposo.

Posteriormente se apreciara un bulto, más o menos grande, en la región inguinal y que por lo general aumenta con el esfuerzo o al estar mucho tiempo de pié y desaparece al tumbarnos o al presionar sobre él.

Cuando notemos una posible hernia, se debe consultar de forma programada con el médico y valorar la cirugía.

El diagnóstico de una hernia inguinal está fundamentado en la historia clínica y la correcta exploración de la zona inguinal generalmente por un cirujano. Rara vez se requieren exámenes adicionales para confirmar el diagnóstico.

El tratamiento es quirúrgico en prácticamente todos los casos. Algunas veces, el intestino puede quedar atrapado en el interior de la hernia. Esto se conoce como una hernia incarcelada o estrangulada. Este tipo de hernia puede cortar el suministro de sangre al intestino. Esto es potencialmente mortal, y necesitaría una cirugía urgente. La hernia debe operarse en cuanto se diagnostique para evitar el riesgo de estrangulación.

La operación de hernia es una de las más comunes de la cirugía ambulatoria; se calcula que se realizan 750.000 procedimientos anuales en los Estados Unidos. En países desarrollados de Europa, Estados Unidos y Canadá la Cirugía ambulatoria crece a un ritmo exponencial, se espera que el 60% de toda la cirugía será efectuada ambulatoriamente.

La hernioplastia inguinal con anestesia local, resulta ser efectiva y bien tolerada por los pacientes. La permanencia del paciente en la clínica es solo de unas horas, permitiéndole una recuperación más rápida y segura, con menos complicaciones postoperatorias, sin alejarse del entorno familiar, con un pronto retorno a las actividades cotidianas, laborales y de ejercicio físico y sobre todo, con un ahorro importante de recursos económicos cuando se compara con la cirugía tradicional con hospitalización, todo ello sin representar mayor riesgo para los pacientes.

Dentro de las complicaciones más frecuentes relacionadas con la hernioplastia inguinal con anestesia local están la equimosis de la región inguinal, además se describen complicaciones como paresia del nervio crural por administración excesiva de anestésicos locales y paresia de los músculos flexores del muslo. También se describen infecciones de herida operatoria aunque en porcentajes muy bajos. El riesgo de infección o de hematoma importante es de aproximadamente 1%.

Con las técnicas actuales sin tensión la recurrencia herniaria ocurre en 2% a 5% de los pacientes y requiere una nueva operación. El dolor inguinal crónico (inguinodinia) puede verse después de la operación de hernia (alrededor de 5%) y es un problema de difícil solución que puede necesitar tratamiento multidisciplinario del dolor o nueva cirugía.

Las hernias inguinales deben ser corregidas quirúrgicamente. Los cinturones suspensorios deberían desaconsejarse. La fibrosis crónica que provoca el uso de estas prendas puede hacer más dificultosa la operación y elevar el riesgo de complicaciones.

Estudios que comparan la cirugía abierta sin tensión con anestesia local, frente a la cirugía laparoscópica con anestesia general de la hernia inguinal demuestran menor dolor postoperatorio inicial los días 1 y 2 para el procedimiento abierto, y menor dolor en los pacientes operados por procedimiento laparoscópico los días 3 y 4 de postoperatorio. Después de este día las molestias son similares. Todos los estudios evidencian ligero mayor riesgo de recidiva herniaria después del procedimiento laparoscópico pero sin significación estadística en muchos de ellos. La hernioplastia laparoscópica es entre 2 y 2.5 veces más cara que la hernioplastia abierta.